
Todo empezó un martes por la mañana, en una de nuestras conversaciones nuestra compañera Lola se lamentaba de la ausencia y desconocimiento de la vida de su hijo. Él vivía en Francia, concretamente en Bordeaux, y por circunstancias de la vida, y muy a pesar de nuestra compañera, había estado 17 años sin saber el uno del otro. Y nosotras nos pusimos manos a la obra.
Esa misma tarde nos conectamos en Facebook y escribimos su nombre, había varias personas con nombre parecido, hasta que Lola se fijó en uno en concreto, su cara de felicidad y sus gritos nos confirmó que había reconocido a su hijo.Le dejamos un mensaje en la página para que aceptase nuestra solicitud y poder comunicarnos con él. Nuestra sorpresa fue que nos contestó muy rápidamente.
Durante unos días estuvieron comunicándose por teléfono y se pudieron ver con la Web cam. Lola y su hijo se habían reencontrado y en el Taller estábamos emocionados.
A los cinco días, su hijo hizo una viaje relámpago a España, estaba desesperado por ver a su madre, a los dos días presenciamos la despedida con gran tristeza, pero todos estamos muy contentos por ellos y esperamos que nunca jamás pierdan el contacto y recuperen el tiempo perdido.
Tus compañeros
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